Las microempresas siguen tirando de la economía y creando empleo estable, aunque tienen serios problemas para invertir en I+D+i debido a su tamaño y para acceder a una financiación adecuada

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Las microempresas españolas (aquellas con menos de 10 trabajadores o un balance anual de menos de dos millones de euros) son las que mejor están reaccionando tras la crisis y las que generan más empleo estable, según un amplio estudio estadístico realizado por el Colegio de Registradores de España, analizado por CEPYME. El informe se basa en los datos depositados en los registros mercantiles, y abarca el periodo 2013-2017, así como un anticipo de 2018.
 
Según se ha señalado desde la Confederación Regional Empresarial Extremeña (CREEX), estos datos son de especial relevancia en Extremadura, donde el 99% del tejido productivo está constituido por pymes y, dentro de estas, el 90% son microempresas (alrededor de 16.500).
 
El estudio del Colegio de Registradores de España indica que, a nivel general, en 2018 se notó una ralentización del crecimiento en la rentabilidad financiera de las pymes (es decir, beneficios obtenidos por los socios), si bien en el caso de las microempresas hubo un incremento del 3,8%, mientras las empresas pequeñas crecían un 1,3% y las medianas caían un 6%.
 
Por lo que se refiere al resultado neto de 2018, las microempresas mantienen el dinamismo que se empezó a notar desde 2013 (año considerado como el del final de la crisis) y crecieron un 6,6%, mientras que las pequeñas cayeron un 2,1% y las medianas descendieron un 2,3%.
 
Otro elemento que resulta significativo en cuanto al impacto que está teniendo la desaceleración económica en España es la relación entre empleo no fijo y empleo fijo. En el balance general, el estudio desvela que el empleo medio sube ligeramente, y se mantiene una relativa estabilidad en las plantilla medias. Sin embargo, las microempresas crecen entre 2014 y 2018 tanto en empleo fijo (+1,1%) como en no fijo (+10,8%). En cambio, en las pequeñas cae el empleo fijo (-2,9%) y sube el no fijo (-11,8%), y en las medianas ocurre otro tanto, con descenso del empleo fijo (-3,5%) y subida del no fijo (+12,4%).
 
ENDEUDAMIENTO E INVERSIÓN EN I+D+i
En el lado negativo, en lo que a microempresas se refiere, se indica que este tipo de empresas presentan un alto nivel de apalancamiento financiero, debido no solo a la deuda, sino, sobre todo, a que su acceso a la financiación es más complicado y eso les supone tener que aceptar condiciones en cuanto a intereses y plazos mucho más desfavorables.
 
También se pone en evidencia la escasa inversión en I+D+i, con un 3,2% sobre los gastos netos, puesto que, por su propia dimensión, las microempresas tienen más problemas para acometer inversiones en proyectos de investigación aplicada o procesos innovadores.
 
“Estas cuestiones pueden comprometer a medio plazo la viabilidad de muchas microempresas, y por tanto la dinámica de recuperación de actividad y empleo”, ha asegurado el secretario general de la CREEX, Javier Peinado, para añadir: “si estas microempresas tienen que destinar muchos recursos a amortizar deuda, no pueden invertir para adaptarse a los nuevos procesos y acceder a la digitalización imprescindible, y además los costes laborales van en aumento, va a llegar el momento en que no podrán aguantar, y eso repercutirá mucho en la economía extremeña”.
 
Por ello, Peinado reclamó “que la Administración se implique en el apoyo a la investigación aplicada y la renovación tecnológica de las microempresas, que se aplique un sistema fiscal específico para favorecer la inversión, que se establezcan mecanismos accesibles y justos para la financiación y que los costes laborales aumenten siempre en paralelo a la productividad, porque de otro modo el futuro inmediato se presenta complicado”.
 
El dirigente de la organización más representativa del empresariado extremeño ha incidido en el dato de que el 70% del empleo en las microempresas es estable, frente al 64% de las pequeñas empresas y el 60% de las medianas. “Ahora que se aboga tanto por lo que se ha dado en llamar ‘empleo de calidad’, no estaría de más cuidar un poco a quienes lo generan y mantienen, permitiéndoles que crezcan y puedan ir aumentando ese porcentaje. Creo que estos datos hablan por sí solos, y más aún, como se explica en el informe, cuando el tejido productivo extremeño está fuertemente condicionado por la estacionalidad, al vincularse a sectores como la agricultura o los servicios”, ha concluido.

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